Cuando se habla de arte mediático, lo primero que se me viene a la cabeza es ¿qué son los nuevos medios? y que implica la incursión de los nuevos medios en el arte. Para abordar este problema en una primera instancia quiero hacer alusión a la temáticas tratada por Walter Benjamin La obra de Arte en la época de su reproductibilidad técnica antes de abordar un problema fundamental de los nuevos medios que es; la virtualización.
En el texto de Benjamin se trata el problema de cómo las revoluciones en el campo técnico, trajeron grandes consecuencias en los modos de producción y alteraron radicalmente los modos en los que operaba el arte, la cultura y la economía. Al principio del texto de Benjamin, se hace una aclaración “La obra de arte ha sido siempre fundamentalmente susceptible de reproducción. Lo que los hombres habían hecho es susceptible de reproducción”. Luego empieza a hablarnos de cómo a lo largo de la historia, la reproducción de las obras es algo que se ha dado de manera intermitente con intervalos crecientes y como esto se fue incrementando con los avances técnicos que permitían hacer más y mejores reproducciones, primero con las técnicas de grabado, la imprenta y posteriormente la fotografía. Con el perfeccionamiento de las técnicas de reproducción y su incursión en las artes, se dieron varios fenómenos. Por un lado el auge de la reproductibilidad técnica trajo consigo una mayor difusión de la imagen, al igual que un boom en la escritura y la producción de textos, lo que da lugar a una masificación de la información y de la imagen. Pero además de eso esta reproducción sin restricciones de la imagen trajo consigo una transformación de la figura tradicional del arte.
Uno de los fenómenos que toma lugar con la reproductibilidad técnica, es que en la reproducción, incluso en la mejor acabada, el aquí y el ahora de la obra de arte, se pierde y por ende su autenticidad, lo cual va ligado al valor de la obra de arte en la tradición. En la reproductibilidad técnica la autenticidad se sustrae de toda reproducción ¿pero que quiere decir esto? quiere decir que no hay originales, todas las reproducciones son emanaciones cualitativamente idénticas de una misma fuente en términos visuales. Esto se ve especialmente en la fotografía.
Si miramos los procesos de reproducción en la historia en un primer lugar aparece la reproducción manual y en un segundo momento encontramos la reproducción técnica, por obvias razones. En la primera aunque el parecido sea muy grande, siempre habrá una distancia importante entre el original y la copia, debido a que este proceso consiste en una reconstrucción del original en un tiempo y espacio distintos, además de que se encuentra mediado por una serie de condiciones inherentes a quien las reproduce que hacen que la reproducción inevitablemente se distancie del original, como la percepción y las habilidades del “copista”, así como los medios que emplea. En cambio en la reproducción técnica, para el caso del grabado y la fotografía, el original en si no existe como producto, sino que esta en la placa o el negativo, por lo que solo existen reproducciones. Esta condición alcanza su grado más alto en la fotografía, puesto que en el grabado hay una serie de factores físicos que pueden llegar a alterar significativamente la calidad de las reproducciones, mientras que en la fotografía las reproducciones pueden llegar ser visualmente idénticas.
Entonces la técnica reproductiva desvincula el producto del ámbito de la tradición artística, ya que al multiplicar las reproducciones, pone su presencia masiva en el lugar de una presencia irrepetible. La masificación de la imagen y la obra de arte, que se da gracias a la reproductibilidad técnica, termina por desvincular a la obra de arte del marco de la tradición, puesto que el valor de la obra de arte en su sentido tradicional, residía en su carácter objetual, lo cual va enlazado a su autenticidad.
En un principio el arte estaba circunscrito dentro de las prácticas rituales, y religiosas. En esta etapa no se consideraba que hubiera artistas y se le consideraba un objeto de culto, el cual tenía un lugar especial y al que no todos tenían acceso, lo cual no era muy importante pues dichos objetos estaban destinados especialmente a las divinidades. En esta etapa de la historia la producción artística estaba supeditada a una utilidad religiosa y tenía un carácter mágico y espiritual. Pero aun cuando se dio la secularización del arte y la ascensión del artista, como una figura importante en la cultura, la obra de arte siguió persistiendo como objeto de culto.
Pero para que este valor cultual de la obra de arte siguiese persistiendo, como lo había hecho en el marco de la tradición, este requería de un espacio específico y del carácter autentico del objeto, que son dos rasgos que se pierden con la masificación de la imagen a raíz de la reproductibilidad técnica. Además con la llegada del cine, aparece la imagen en el devenir del tiempo y la imagen como construcción de una serie de imágenes precedentes, pues una escena de cine cualquiera, equivale a una serie de fotografías que se van alternando secuencialmente en un intervalo de tiempo determinado.
Entonces cabe destacar un fenómeno importantísimo que se da con la reproductibilidad técnica, que comienza con la aparición de la fotografía y el cine, que es la emancipación de la imagen, con respecto a los límites espacio-temporales en los que surge y al soporte físico del cual emana, puesto que gracias a la fotografía y el cine es posible capturar la imagen en el tiempo, para luego reproducirla en una multiplicidad de espacios y momentos distintos, pero también permite la existencia simultanea de la misma, en un espacio y un tiempo definidos.
Todos estos factores; la imagen como construcción (que en el cine se da como una sucesión de imágenes en el tiempo, pero que en el collage se da como una serie de imágenes relacionadas en un espacio específico), junto con la imagen como un ente libre que se diversifica, se contrae y deviene en una pluralidad de manifestaciones tanto en el espacio como en el tiempo, son los factores que dan paso a una posibilidad de virtualización cada vez mayor, lo cual se refleja en el arte.
Bueno, antes de continuar nótese que estoy hablando de un grado de virtualización y no de la aparición de la virtualización. La razón de esto es porque la virtualización y lo virtual, existen desde que somos seres pensantes, que se piensan el mundo y que se piensan a si mismos, no hay nada más virtual que el concepto de persona (viene del latín: persōna y este del griego :prósōpon (máscara del actor, personaje)), pero bueno me estoy adelantando. Lo que cabe preguntarse aquí es ¿Qué es lo virtual y en que consiste la virtualización? Pues de acuerdo a la introducción del texto de ¿Que es la virtualización? Lo virtual es aquello que existe en potencia pero no en acto, es la forma de ser que se distingue de lo actual.
Este es un rasgo propio de la imaginación; el devenir del pensamiento en términos potenciales, que en sí constituye la mayoría del pensamiento pues retomando el concepto del noúmeno de Kant la “cosa en si”, que constituye la esencia de lo que existe en términos de la realidad absoluta, es algo incognoscible, por lo que todo pensamiento acerca del mundo solo subsiste en cuanto a que es apariencia o es lo que se nos aparenta, ya que nuestra percepción acerca de las cosas esta profundamente ligada a las relaciones que establece nuestro cerebro a partir de los distintos niveles de experiencia y conocimiento que tenemos acerca de las mismas, y esto se hace evidente en casos de personas que eran ciegos o sordos de nacimiento y que luegoo recuperaban la vista o el oído de manera súbita, a raíz de un operación pero que aun con sus órganos sensoriales funcionando, no podían comprender o discernir nada acerca de lo que veían u oían, lo cual da cuenta de la relación entre las asociaciones que hace el cerebro y el modo en que percibimos el mundo y con esto quiero llegar otro problema importante que es el problema de la imagen y su naturaleza virtual. Y estas apariencias que son pilares sobre los cuales se entreteje el pensamiento, son susceptibles de alterarse o renovarse a través de la experiencia, lo cual en si obedece a los procesos de actualización y virtualización, que operan dentro de la mente (si se puede decir que esto tiene una relación; con la comprobación de las hipótesis del pensamiento y los nuevos cuestionamientos que surgen acerca de lo que se encontraba supuestamente determinado, retornando a lo potencial). De esta manera la actualización esta relacionada con la solución a un problema, o la puesta en escena de un problema virtual, de manera inversa la virtualización consiste en una problematización, es sacar un elemento de su contexto determinante, para entrar en un campo de devenires potenciales.
Como ya lo había dicho el hecho de poder ver no significa, que vemos imágenes, pues con el caso expuesto anteriormente y con el conocimiento que tenemos hoy acerca de como funciona el ojo, podemos inferir que la imagen se genera a partir del encuentro de un impulso sensible (la luz que se refleja en la cosa para luego entrar en el ojo) con las huellas propias de nuestra memoria, cualesquiera que sea su naturaleza. Entonces la imagen no esta en el mundo sino que se genera en nuestra mente a partir de un conjunto de relaciones que establece nuestro cerebro y que pueden asociarse a fenómenos o elementos de naturalezas distintas, con esto me refiero a las características ambivalentes de la imagen, las cuales se hacen evidentes en nuestra noción de ilusión y en su sentido engañoso, que lo que nos revela realmente, es el heco de realizamos un mismo tipo de asociación para fenómenos de naturalezas distintas.
En ese sentido a raíz de la reproductibilidad técnica, no es que la obra de arte se desligue del objeto, como consecuencia de una separación entre el objeto y la imagen en un sentido real, sino que más bien se hizo evidente que la imagen nunca estuvo en el objeto, pues el objeto y la imagen del objeto, no son la misma cosa aunque su configuración cualitativa a nuestra percepción, luzca de manera idéntica.
La imagen en si misma es una construcción de asociaciones experienciales y cognitivas.
Lo que han hecho las distintas revoluciones en la técnica y la aparición de los nuevos medios, ha sido abrir nuevos horizontes virtuales y marcar nuevos caminos de virtualización.
Las revoluciones tecnológicas e informáticas no solo han tenido un desempeño o un papel importante en las artes, estas han dado lugar a toda una serie de cambios importantes en las dinámicas; culturales, de comunicación y de información, al igual que han generado nuevos espacios de interacción virtual entre personas y entre máquinas. El auge de la computación y el gran desarrollo que han tenido las tecnologías de las telecomunicaciones y los medios de transporte, han hecho que el tiempo y el espacio como se conocían anteriormente, se hayan dislocado, dando lugar a todo un paroxismo de relaciones espacio-temporales completamente nuevas, en las se que han acortado las distancias geográficas y culturales, al igual que se han desbordado los límites del tiempo real en las comunicaciones, a raíz del surgimiento de fenómenos como el email, el chat, los blogs y los juegos online entre otros. También se han generado nuevas formas de difusión y transformación del conocimiento y la información, espacios autónomos de discusión en los que puede participar cualquier persona interesada en el tema de debate, desde cualquier lugar del mundo, así como han dado lugar a espacios culturales conjugados y nuevas configuraciones de redes y grupos sociales, que toman lugar en un espacio alterno al espacio físico, determinado por un tiempo y un espacio estrechamente definido. Otro aspecto destacable en cuanto al nivel de información manejado en estos ámbitos, es que se ha alcanzado un nivel muy dinámico en los modos de generación e intervención de la información, haciendo que lo verdadero y lo falso se entretejan de una manera tan compleja, que todo lo que se haya en la red puede ser verdadero o falso y se generan toda clase de mitos informáticos y núcleos teóricos de carácter ambivalente, incluso la imagen se ha desligado en gran medida de su referentes originarios o reales. En la era informática toda información digitalizable, es susceptible de ser alterada con uno u otro propósito.
La codificación de la información a nivel electrónico y matemático, en un espacio dinámico y susceptible de alteraciones, también ha dado lugar a fenómenos tales como el terrorismo informático, el auge de la piratería de sistemas y de todos los objetos codificables, así como nuevas formas de preservar y proteger la información.
De igual manera se han generado nuevos alcances de las estructuras de dominio, como lo son el capitalismo, la política y la cultura, entre otras.
Los nuevos medios son parte del lenguaje y la estructura, de todos estos nuevos fenómenos de lo que se podría reconocer como propios de “la era virtual” y constituyen un basto campo, que el arte puede explorar y explotar en términos de nuevas formas de creatividad y creación de sentidos.
miércoles, 2 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario